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Rosa no es un color
presenta la obra pictórica del joven artista zamorano Javier Erre (1981); Las piezas son una reflexión sobre la memoria, los recuerdos del artista, y su pervivencia e influencia en el presente. Veintiún óleos sobre madera, lino y lienzo en los que el artista mezcla sus propios recuerdos con la memoria colectiva.

 

La exposición nos muestra, a través de un conjunto de mínimas narraciones cotidianas, una especie de álbum fotográfico en el que el artista ficciona la historia de un niño que se revela como el alter ego del pintor en un ejercicio de rememoración, no exento de cierta nostalgia, de su infancia. A través de este personaje central, sobre el que lanza una mirada entre tierna e irónica, el artista nos presenta una historia sobre el despertar a la vida, el desarraigo, el conflicto y la autoaceptación.

Sus imágenes, minuciosamente ejecutadas y abordadas, proponen un puente entre la pintura tradicional y los medios digitales, que utiliza para actualizar los códigos de la figuración contemporánea. Su proceso de trabajo genera un sofisticado artefacto que se construye a partir de imágenes fotográficas reales, combinando imágenes de su infancia con fotografías encontradas y rescatadas de las que se apropia para modificarlas e intervenirlas.  Una vez creada la memoria, como si hubiera existido, el artista superpone las capas del recuerdo a través de la distorsión, marcando un rasgo característico de la pintura de Erre con un carácter claramente semántico.

Rosa no es un color