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Kintsugi para después de la batalla

2016, Óleo sobre lienzo, 39 balazos 9 mm. Parabellum, hilo dorado.
130 x 97 cm.
Serie:


 “You could be seduced to think that art could redeem the world. It can not
(Anselm Kiefer).

El arte no puede redimir el mundo, como dice Anselm Kiefer, quien –junto a otros artistas, como Gerhard Richter o Edward Kienholz– ha trabajado intensamente sobre el concepto de la memoria, la historia reciente de Europa o sus heridas, sobretodo después de la guerra. Sin embargo, el arte, además de su capacidad para generar nuevas preguntas o codificar nuestro universo de sentido, puede aspirar a ser una suerte de cura o replanteamiento.

La pieza parte del concepto del kintsugi, una técnica japonesa del siglo XV que repara las fracturas de la cerámica mediante un barniz de resina y polvo de oro. En lugar de ocultar las roturas, el kintsugi las considera parte de la historia del objeto y las embellece, evidenciando al tiempo su transformación e historia.

Esta obra parte de una imagen anónima contemporánea del conflicto, apropiada por el autor en base a su capacidad evocativa, su potencialidad estético y su pertinencia para desencadenar una obra. No vale cualquier imagen. Distorsionada y “herida”, la pieza será reparada como tropos poético proyectado hacia el futuro, con la intención de que sea una pieza de reconstrucción sobre la ruina, sobre el desencuentro.